Programa de Tratamiento Ambulatorio


Orientado a  aquellas personas cuyo consumo de sustancias se  en encuentre en fase de abuso y/o dependencia; los cuales  presentan el  interés de abandonar dicho consumo y que en su vida se encuentre afectando alguna esfera (familia, trabajo, estudios, otros).

Para lo cual, presentamos  una secuencia de intervenciones estructuradas, que están dando resultados en el ámbito del  consumo de drogas (motivación para el cambio, patología dual, coaching en adicciones, entre otros).

Nuestra propuesta novedosa deja atrás conceptos como el de enfermedad, donde el “paciente” era etiquetado y tratado como un ser donde intervenir y que la motivación para el cambio sólo dependía de él.  Consideramos que la motivación parte de una relación terapéutica empática;  donde los actores (cliente, terapeuta y familia) participan activamente en este proceso. Asimismo, consideramos que cada sesión terapéutica es un aprender, por lo cual cada actividad es diseñada en función a las necesidades y características del cliente.

Los principios actuales, van más allá del concepto de enfermedad  se postula que el cliente es una persona, que posee una experiencia,  una individualidad y tiene un porqué para sus comportamientos. Para lo cual los tratamientos actuales no buscan neutralizarlo ni etiquetarlo; por el contrario, se busca asumir responsabilidades y llegar a la toma de acción.

La familia, constituye un apoyo importante en el tratamiento, por lo cual nuestro programa incluye asesoría familiar de una manera confidencial con el objetivo de fomentar el cambio.

Se presenta una serie de actividades terapéuticas individuales al inicio y luego grupales,  en tres fases:


1.- Lograr y mantener la abstinencia:

Es el objetivo primordial de la intervención, razón por la cual tanto el interesado como su familia recurren a tratamiento; nuestras actividades están orientadas a generar mayor concientización sobre el problema,   detectando la ambivalencia que se da en estos casos, al  identificar y tomar conciencia de ella; se pueden plantear objetivos  en conjunto. En el caso de ser necesario se procederá a la medicación. A partir de este momento se realiza un contrato de abstinencia, donde se busca a través de los controles toxicológicos los resultados negativos en conjunto con el interesado, no constituye una persecución por el contrario es un resultado producto de la responsabilidad y honestidad de los actores del tratamiento. Muchas personas logran abstinencia, pero les falta recursos de mantenimiento, ante esta situación proponemos la inclusión del paciente en un grupo terapéutico, donde el factor social constituye un  respaldo y reforzador del logro de la abstinencia.


2.-Habilidades de Autorregulación:

La segunda fase, es mucho más trascendente que la primera, es la de generar habilidades a través del cual destinamos nuestros recursos  a descubrir los factores que originaron y los que mantienen está problemática; este es un proceso de psicoterapia individualizada,  a través de la empatía y necesidad de cambio, de ingresa  a  la  persona; tratando aquellos aspectos que afectan  sus quehaceres y/o relaciones interpersonales. A través de este proceso, la persona encuentra una explicación y coherencia a sus actividades,  se orienta hacia un cambio en el estilo de vida, más adecuado.


3.-Prevención de Recaídas:

 En esta fase con lo aprendido previamente la persona busca consolidar estos cambios en un ambiente, se busca la conceptualización de la recaída, se cuestionan creencias del consumo. Lo más importante es lograr el entendimiento de la recaída como un proceso, el cual puede ser alterado usando tácticas de autointervención.

 

 

 
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